En este artículo le detallaremos cómo es que usted puede generar una actitud positiva consigo mismo en un momento difícil. Tal vez necesite leerlo.

Continuación:

Salir de la nube oscura de la negatividad para despejarse, recobrar energías e intentar observar el panorama desde una perspectiva más constructiva. Pretendemos eso.

Para lograrlo cada persona tiene sus propios formas, maneras o técnicas; ésos que funcionan especialmente bien en su caso.

Por ejemplo: practicar un deporte, ir al cine, andar en bicicleta o salir a caminar mientras el sol se oculta.

¿Y si, además de deshacernos de lo negativo, lo sustituimos por una forma más positiva de aproximarse a la situación?

3 puntos fundamentales para relajarte en un momento difícil:

1. Considera relájate:

En un momento de tensión, lo primero es calmarse; cosa que se puede lograr respirando lenta y profundamente, sin pensar en ese momento difícil.

Poco a poco, nuestra mente va separándose de los problemas y prestando más atención a la respiración de nuestro cuerpo, hasta que ése sea nuestro único “motivo de preocupación“.

Así comenzamos a impregnarnos de lo positivo: tomando conciencia de las sensaciones agradables que experimenta el cuerpo cuando se destensan los músculos. La ansiedad, al menos ahora, está siendo puesta de patitas en la calle.

2. Piensa y toma conciencia de TODO lo bueno:

Una vez que nuestro cuerpo esté respirando tranquilo y relajado, comienza algo que no es tan simple como parece. Hay que practicar, pero merece la pena.

Se trata de percatarse de todo lo bueno que está aconteciendo ahora mismo.

Todo lo que podamos ser capaces de percibir o sentir: desde el placentero tacto de nuestros pantalones nuevos hasta la llamada de nuestro amigo, proponiéndonos ir a la cervecería que han abierto en la esquina.

Piensa en tus familiares, en que hasta ahora estás vivo, y ése es un milagro; piensa en que puedes caminar, comer, ver, sentir; en que tienes donde dormir, TODO.

En este momento dirigimos nuestra atención del ruido espantoso que viene de la calle a la música barroca que suena en nuestra habitación, por ejemplo. Le damos un empujón a lo malo y buscamos o perseguimos lo bueno. Progresivamente, vamos tomando el control.

Hemos de recuperar el placer que llega de lo cotidiano; de esas maravillas que se han hecho costumbre y pasan inadvertidas, cuando las hay que superan en importancia a los problemas que nos acucian.

Disfrutarlas, apreciarlas y llenarnos con su energía. Pensar en lo mejor del día, en lugar de en sus cargas. En eso consiste este momento.

3. Considera escribir un diario positivo:

¿Qué tal tener algún soporte que contenga únicamente aspectos positivos de la vida? Lleno de lo que nos hace sentir bien, de alegría, de paz, de luz …

Ahora que hemos pensado en lo bueno que nos rodea, y ya estamos relajados, podemos empezar a escribir eso que nos hace felices, que nos hace sentir bien, y no sólo ese día, sino todos los demás siguientes.

¿No es una buena idea preservarlo? Sería como tomar una fotografía a ese bienestar que sentimos.

Esto se puede hacer en todas o en algunas ocasiones; a grandes rasgos o con la minuciosidad que a cada uno le parezca oportuna.

El diario, como instrumento para ir convertiéndose en una persona más positiva, intuyo que es muy eficaz. Porque se trata de una recopilación de sensaciones y buenos momentos que se han experimentado en primera persona.

Las anteriores son tres técnicas cuya práctica sucesiva no garantiza que los problemas se vayan, pero sí que nos sintamos más aliviados y relajados para abordarlos.

Y, como en cualquier otra técnica, “la práctica hace al maestro“.

Seguiremos buscando, pensando, compartiendo y llevando a la práctica ideas. No nos pierdas la pista. 😉

Imagen de NYCArthur

Versión modificada de la entrada original, publicada originalmente aquí.