Hay momentos en los cuales necesitamos unas vacaciones y en este artículo le detallaremos cuál es el mejor momento para tomarse esas vacaciones. ¡Veamos!

Continuación:

Es razonable irse de vacaciones después de un largo tiempo de esfuerzo; con celebración incluida en el caso de haber logrado el objetivo propuesto.

Buena parte de la población, entre los que se incluyen: estudiantes, deportistas, políticos, etc., siguen, más o menos, ese esquema:

  • Objetivos propuestos.
  • Trabajo para lograrlos.
  • Evaluación.
  • ¡Vacaciones merecidas!

Las vacaciones están al final, convirtiéndose en la guinda del pastel. No sólo porque se descansa y se recobran energías, sino porque saben a premio por un buen trabajo. Y eso motiva bastante a la hora de volver de nuevo a la faena.

Pero, ¿siempre es el final el mejor momento para irse de vacaciones?

momento de vacaciones

Hay un artículo de Life hack que reflexiona sobre ello. Más o menos, se titula: “”El día más rematadamente malo para irte de vacaciones no es el que piensas” (The Absolute WORST Day to Take a Vacation. It’s Not When You Think!).

En él se nos plantea la posibilidad de colocar las vacaciones en otro momento; no necesariamente al final.

En el mundo laboral no todas las personas tienen la oportunidad de decidir cuándo trabajar y cuándo salir de vacaciones. Pero, como la idea también puede aplicarse a objetivos personales, vamos a considerarla…

Supón que, por ejemplo, has finalizado un cursillo. Te ha salido bien y estás lleno de energía, con la motivación arriba y en racha. Si, justo en ese momento, se presenta la oportunidad de matricularte en otro cursillo, ¿lo harías o te irías de vacaciones para descansar?

Lo que se nos dice es que, en un caso como éste, puede ser muy sensato aprovechar la oportunidad (ya que si la dejamos ir puede esfumarse) y tomar las vacaciones más tarde, cuando estemos cansados.

Ahora veamos el caso contrario…

Supón que estás bordando un mantón de Manila (por poner un ejemplo pintoresco) y te queda poco para terminar, pero ya estás tan cansado que no pones la aguja donde pones el ojo. ¿Tienes forzosamente que llegar al final para permitirte el lujo de descansar?

En este ejemplo, tu cuerpo te está pidiendo el descanso a gritos. No quiere más mantel.

Ésa es la clave: Tomar las vacaciones cuando se necesiten, en lugar de seguir todos un esquema de trabajo similar.

Es algo que tiene bastante sentido, teniendo en cuenta que cada uno de nosotros tenemos cualidades, necesidades y metas diferentes.

¡Ah! Y también somos diferentes a la hora de saborear las vacaciones. Por mi parte, estoy de acuerdo en que el mejor momento para tomarlas es cuando se necesitan. Sin embargo, a mí me saben muchísimo mejor como colofón a un esfuerzo que ha terminado bien. Seguro que tú también tienes tus preferencias… 😉

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