En este post te comprobaremos que el pensamiento es de gran influencia en las decisiones y nuestros propósitos, es motor para darnos esa energía. ¡ENTRA!

Continuación:

El pensamiento es un poder tan grande que es el gestor inicial de todo lo que vemos o percibimos a través de nuestros sentidos, es decir, que todo aquello que podemos ver o tocar (materia), fue primero una idea generada en nuestra mente, como una simple imagen o pensamiento. Pero el pensamiento es además energía, porque todo en el universo es energía, y al ser energía trabaja por ondas o vibraciones.

Los pensamientos son energía poderosa

Los pensamientos son energía traducida en ondas que pueden transmitirse y recibirse a través de la distancia y su longitud dependerá de la fuerza y capacidad potencial del transmisor, es decir, aquel que está generando dichos pensamientos. Del mismo modo, estas ondas o vibraciones electromagnéticas actúan como imanes que atraen otros pensamientos e ideas que circulan por el vasto campo del Universo.

Es así como sin darnos cuenta constantemente estamos generando y transmitiendo energía, a la vez que la recibimos de nuestro entorno. La energía del pensamiento es tan poderosa que rige nuestra vida y en la medida en que comprendemos el infinito poder de nuestra mente podemos responsabilizarnos de nuestra existencia, porque literalmente hablando, somos lo que pensamos.

Pensamientos aprendidos

Nuestros pensamientos vienen de un contexto vivencial en el cual nos desenvolvemos, es decir, que ellos vienen de lo que sentimos (percepción a través de los sentidos), lo que escuchamos, lo que vemos y de lo que vivimos en nuestro alrededor; de esta manera podemos decir que muchos de nuestros pensamientos son aprendidos y rigen nuestro destino.

El asunto es que si nuestro entorno ha sido negativo, lo mas probable es que nuestros pensamientos frente a la vida sean pesimistas y negativos, atrayendo más cosas negativas aún, pero si el medio ambiente en el que nos desenvolvemos es positivo, nuestros pensamientos serán también positivos atrayendo, por supuesto, cosas positivas a nuestra vida. Es así de simple. Esta es la forma como el entorno puede manipular nuestra mente y, por ende, nuestros pensamientos.

Las creencias

Según Andrés López Pell, sicólogo, director de la Fundación para la Salud y la Educación (Funsaled) y autor de investigaciones sobre el tema del optimismo expresa lo siguiente: “lo que se cree de las cosas es muchas veces, una idea infundada que se adquirió a lo largo de la vida sin saber bien ni cuándo ni cómo, y que probablemente nunca haya sido sometida a un análisis racional”.

Por su parte, el sicólogo estadounidense Martin E. P. Seligman quien en 1998, asumió el cargo de presidente de la Asociación Americana de Psicología, afirma a este respecto que: “a menudo muchas de las creencias que tenemos son prejuicios y, por lo tanto, son sumamente inútiles. La indicación es tomar distancia de las explicaciones pesimistas, al menos hasta verificar su certeza”.

Los pensamientos positivos son el producto de declaraciones positivas

Si, como dijimos anteriormente, muchos de nuestros pensamientos son aprendidos, significa que podemos reprogramar nuestra mente, cambiar esos pensamientos y cambiar las circunstancias en beneficio de nuestro propio bienestar y progreso, precisamente porque como tales pensamientos afectan directamente nuestra vida, es necesario cambiarlos o mejorarlos.

Es necesario pues comenzar a reevaluar nuestras creencias y conceptos, dejar atrás todos esos condicionamientos negativos y cambiarlos o reemplazarlos por otros más optimistas, y el primer paso es comenzar a declarar palabras y frases positivas, porque las palabras son las que hacen que la energía del pensamiento se manifieste en hechos reales.

El poder de las palabras

Comience a utilizar frases como, “puedo lograrlo, soy capaz, sé que puedo, tendré éxito, triunfaré, puedo ganar, conseguiré mi propósito, alcanzaré mi sueño, venceré” o cualquier otra afirmación que determine con firmeza que usted conseguirá lo que se ha propuesto. Así al cambiar sus declaraciones, cambiarán sus pensamientos y estos, atraerán resultados positivos. En Proverbios 12:14 dice: “Cada uno recoge el fruto de lo que dice”.

Repítalos y repítalos diariamente hasta convertirlos en hábito, de tal manera que en un momento dado estos puedan fluir libremente y sin ningún esfuerzo y no permita que sus antiguos pensamientos aparezcan de nuevo y se instalen en su mente. El escritor inglés, James Allen dijo: “De la misma manera que un hombre débil puede fortalecerse, a través de un entrenamiento cuidadoso y paciente, el hombre de pensamientos débiles puede fortalecerlos, ejercitándose diariamente en el pensamiento correcto”.

Frases poderosas que nos fortalecen

Para cambiar nuestros pensamientos y comportamientos, la Biblia ofrece a todo lo largo de sus escritos frases inspiradoras de esperanza, confianza y fe. Salmo 27:3, “El Señor es la fuerza de mi vida en ella confío”; Filipenses 4: 13, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”; Romanos 8:31, “Si Dios está conmigo, quién puede estar en mi contra”.

Tomemos conciencia de que todos somos responsables de nuestros pensamientos y de que afectan de manera directa todas las instancias de nuestra vida, de tal manera que si queremos alcanzar el éxito, definitivamente debemos aprender a pensar en forma positiva.

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