En este artículo, te haremos saber en cuánto tiempo puedes adquirir un nuevo hábito, dependiendo de su dificultad y cómo lo puedes lograr y hacerlo rutina.

Continuación:

Los hábitos son acciones repetidas que forman reflejos condicionados; son acciones mecánicas que podemos hacer con eficiencia aún sin darnos cuenta; son costumbres o actos rutinarios que no requieren en sí mismos de nuestra consciencia para poder realizarlos. Facilidad que se adquiere por larga y constante práctica o ejecución de una misma acción.

Los hábitos son una parte necesaria de nuestra vida diaria y muchos de ellos suelen heredarse de generación en generación, como en el caso de nuestras costumbres o tradiciones familiares, culturales y sociales. Sin embargo hay hábitos que pueden ser sumamente peligrosos porque pueden literalmente minar y dañar nuestra vida, nuestras relaciones y nuestro buen desempeño en la sociedad. Estos son los malos hábitos y los vicios entran muy bien en esta categoría.

Los vicios

Todos los vicios son malos hábitos que hemos adquirido en cierto momento de nuestra vida y que se han convertido en parte tan importante de ella que nos hacen falta, y una vez adquiridos cuesta mucho deshacernos de ellos. A este respecto San Agustin decía:“El hábito, si no se resiste, al poco tiempo se vuelve una necesidad”, y Samuel Johnson decía: “Las cadenas de un hábito no se sienten; las adquirimos con mucha facilidad, más después nos cuesta mucho romperlas”. Lamentablemente los malos hábitos si son muy fáciles de adquirir porque suelen darnos una recompensa inmediata.

Nuevos hábitos

Todo hábito irremediablemente se convierte en una necesidad y si por algún motivo hemos adquirido estos malos hábitos, aunque es posible cambiarlos por otros buenos, el proceso de reemplazarlos será mucho más difícil. Según explica Raúl Vincenzo Giglio, profesor de yoga y meditación, “el ser humano está programado para resistir al cambio y mantener un estado de equilibrio. Teme al cambio, aun sin saber si puede ser positivo para su evolución”. Benjamin Franklin decía también al respecto: “Es más fácil prevenir los malos hábitos que terminarlos o reemplazarlos”.

Tiempo para adquirir un nuevo hábito

Por décadas se ha dicho que un hábito se puede adquirir en 21 días, gracias a una teoría expuesta por el doctor Maxwell Maltz en 1960; sin embargo, estudios más recientes han demostrado que el tiempo para formar un nuevo hábito depende de varios factores entre ellos el grado de dificultad y de exigencia que el nuevo comportamiento requiera, y puede oscilar entre 18 días y hasta 254 en algunos casos, según una investigación realizada en el University College de Londres.

Es más fácil por ejemplo adquirir el hábito de tomarse un vaso de agua todos los días antes de la comida, que levantarse diariamente a las cinco de la mañana para hacer ejercicio, cuando ninguno de los dos se acostumbraba a hacer antes, porque mientras el primero no requiere de mucho esfuerzo y dedicación, el segundo ya genera un enorme sacrificio, porque le está exigiendo levantarse antes de lo normal y hacer algo que probablemente no sea muy placentero.

Comportamientos mecánicos o automatizados

Dicha investigación fue realizada entre 96 voluntarios que deseaban adquirir nuevos hábitos y se comprobó que algunos comportamientos tardan más en convertirse en hábito que otros. A los voluntarios se les instó a correr durante 15 minutos al día y otras actividades; después de algunos días se les preguntaba que tan mecánicos o cotidianos percibían sus comportamientos, es decir, si lograban hacerlos con facilidad y sin pensar y se descubrió que fueron necesarios 66 días para lograr establecer el hábito.

Aunque la repetición y la práctica constante son las que facilitan la automatización del comportamiento para convertirse finalmente en hábito o rutina, se comprobó además que todo el progreso adquirido podría perderse si la persona abandona el proceso antes de cumplir los 60 días.

Repeticiones y perseverancia

Está comprobado que cualquier comportamiento puede convertirse en hábito a través de la repetición constante, aunque algunos de ellos tarden más días que otros en consolidarse como tal; solo que aquellos que sean más difíciles requerirán de una gran motivación y de mucha perseverancia. Del mismo modo se pueden reemplazar costumbres negativas por otras positivas, pero estas tienen también un mayor grado de dificultad, como por ejemplo terminar con un vicio que ya forma parte de la vida.

Transformando costumbres negativas en positivas

La psicóloga británica Vera Peiffer, experta en técnicas para superar los malos hábitos señala que “con atención y dedicación, las costumbres negativas pueden transformarse en positivas. Ese trabajo de cambio psicológico consigue que la persona tenga más confianza en sí misma, que mejore su autoestima, y además le ayuda a conseguir las metas que se propone”; Og Mandino decía: “Sólo un hábito puede dominar otro hábito”.


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