La preocupación y la ansiedad puede que estén muy ligados y la fe es la que aleja esos estados emocionales. Aquí te explicaremos cómo puedes bajar esos estados y mejorar tu fe en las situaciones.

Continuación:

La fe es el único pensamiento capaz de vencer la ansiedad, la preocupación y el miedo. La fe es la certeza, la convicción o la absoluta seguridad de alcanzar algo que queremos o anhelamos. Es esperar algo con ahínco y saber que lo conseguiremos a como dé lugar. Es esa fuerza que nos mueve a luchar por una meta hasta lograrla.

¿Qué es la preocupación?

La palabra preocupación en inglés es “strangle” or “choke”, que significa “estrangular” o “atragantarse”, y es precisamente eso lo que hace la preocupación. Estrangular, ahogar, sofocar o atacar la vida de las personas. En español proviene del latín “praeoccupare”, que significa antes (“pre”) y ocupar (“ocuppar”). En otras palabras, es ocuparse de algo antes de tiempo, sin saber ni siquiera si sucederá o no, y es ola principal enemiga de la fe.

La preocupación puede significar también angustia, miedo, ansiedad, desasosiego, inquietud, pesadumbre, perturbación, duda, desconfianza, incredulidad, intranquilidad, temor, inconformidad, desagrado, disgusto, malestar, desánimo, depresión, pena, tristeza, dolor, aflicción, afán, estrés, impaciencia e insatisfacción, además de producir la sensación de incapacidad e impotencia.

La preocupación afecta el cuerpo y el alma

De lo anterior solo podemos deducir que la preocupación nos lleva al inminente fracaso en la vida, porque afecta no solo a nuestra paz y serenidad, sino también a nuestra salud. El prestigioso psiquiatra Smiley Blanton, quien utilizaba la sabiduría de la Biblia aplicada a problemas de índole psicológico, dijo: “La ansiedad es la mayor plaga de nuestro tiempo”. Y Stanley Cobb (1887-1968), neurólogo norteamericano considerado el fundador de la psiquiatría biológica, decía que “la preocupación está íntimamente ligada a los síntomas de la arthritis reumática”.

La preocupación se ha convertido en una epidemia

Según estadísticas médicas recientes, se ha comprobado que solo en los Estados Unidos hay una epidemia de miedo e inseguridad jamás vista en los últimos años. Los estudios arrojaron que a diario en este país se atienden casos de enfermedades que han sido causadas directamente por el miedo y agravadas por la preocupación y los sentimientos de inseguridad.

Esto por ende genera una mayor adicción a los tranquilizantes, y aun a los alucinógenos. Ha generado también un enorme aumento de la obesidad, porque las personas ansiosas muchas veces comen compulsivamente debido a la ansiedad. Aunque el problema es realmente grave, afortunadamente también tiene solución.

El dr. Norman Vincent Peale (1898-1993), quien fue pastor por muchos años de su vida y además presidente de la Asociación Americana de Religión y Psiquiatría, dice en su libro “El poder del pensamiento tenaz”: “El miedo es el más poderoso de todos los pensamientos, con una sola excepción, y esa excepción es la fe. La fe siempre puede vencer al miedo; la fe es el único poder en contra del cual el miedo no puede mantenerse en pie”.

¿Qué es la fe?

La fe es el conjunto de creencias o pensamientos que mueven nuestra vida y nuestros actos. Es lo que creemos, es lo que pensamos y también lo que decimos. Esto trae como consecuencia el desarrollo de los eventos de nuestra vida, de tal manera que si esos pensamientos son positivos, dichos eventos serán positivos; pero si son negativos, tendremos resultados negativos en todo aquello que nos suceda.

La Biblia dice en Hebreos 11:1: “Es pues la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. En Mateo 17:20 dice: “Si tuviereis fe del tamaño de un grano de mostaza, diréis a este monte ‘muévete’ y él se moverá; y nada os será imposible”. Y en Marcos 9:23 dice: “Todo le es posible al que cree”.

La fe es un hábito que, como cualquier otro, se puede cultivar y adaptar a la vida diaria. Así como la preocupación es un hábito aprendido, porque nadie nace preocupado, la fe puede aprenderse también.

Cómo crear el hábito de la fe

  • La mente actúa como el disco duro de un computador, y solo podrá darnos aquella información que ponemos en ella. Introduzca en su mente pensamientos positivos y alentadores que le permitan reprogramar y reemplazar los viejos pensamientos de miedo y ansiedad que la han ocupado hasta el momento.
  • Antes de dormir es bueno llenar la mente con pensamientos agradables y relajantes que le permitan tener una buena noche de descanso. Para esto, lo mejor es leer un buen libro de motivación, como la Biblia por ejemplo y bajo ningún concepto ver películas de terror o violencia, o noticieros que sólo hablan de crisis, problemas y hechos violentos. Salmos 4:8 dice: “En paz me acostaré y asi mísmo dormiré; porque sólo tú Jehová, me haces vivir confiado“.
  • En las mañanas llene su mente con pensamientos inspiradores que lo hagan sentirse bien, optimista y feliz, como por ejemplo: “Hoy tendré un excelente día”, “hoy tendré éxito en todo lo que emprenda”, “soy un ganador y conseguiré todo lo que me proponga”, “hoy nada me será imposible porque puedo y creo”. Repítase estas frases cuantas veces quiera en la mañana y cuantas veces pueda durante el día, sobre todo cuando sienta que un pensamiento negativo quiere venir a su mente. Evítelo y repita cualquiera de estas frases, o alguna que prefiera y que funcione mejor para usted.
  • Rodéese de gente optimista y positiva y trate de evitar aquellas personas que suelen quejarse por todo y a quienes les gusta ver lo malo en todo lo que les rodea.

Algo especial para ti

 

En Trabaja Y Triunfa escribimos de negocios, pero también hacemos negocios. Te invitamos a ver lo que hacemos.